Y bien, en nosotros está romper esquemas, barreras, injusticias y demás palabras que se utilizan para un buen discurso motivacional; y se espera de la juventud una fuerza sobrehumana para encarar la problemática que este afrontando el país en el contexto que se encuentre. Pero por años y años eh escuchado de ese grupo, esos jóvenes que serán el futuro de México, y ahora, aún sigo buscando dónde está ese futuro mencionado desde mi nacimiento.
¿Por qué dejamos la lucha al futuro? En el presente se encuentra el problema, en el pasado se encuentran los errores y el futuro es un enigma por más pronósticos que le encontremos.
¿Y por qué los jóvenes son el futuro? Te vas convirtiendo en joven y llevas ya un bulto de posibilidades y expectativas, se espera que cambies al mundo solo con la energía juvenil que emanas, pero en el proceso de querer cambiar al mundo, las energías se van acabando (nadie te apoya, todos se esconden, no eres lo bastante mayor para obtenerlo todo) y el futuro, acaba convirtiéndose de un día para otro en Adulto.
Siendo adulto, ya no eres el futuro, eres el presente que debe mantenerse pese a lo que pese, de cualquier manera o forma, la única meta es subsistir; la lucha juvenil el futuro del país quedo otra vez en un discurso político.
Somos libres, somos jóvenes, somos el futuro... ¿Si?
Hoy soy Poesía, llevo rimas y prosa en mi vestimenta, masturbo a los libros para atraer sus pesadas analogías.
Corro con la narrativa vagabunda, rezo con lineas y versos de escritores ya muertos.
Hoy tengo unas lineas para ti:
Encuentro la compañía de tu aroma agradable, parece que se contonea alrededor de mi nariz, y cada vez que volteo hacia el infinito cercano, pareciere que estás aquí (aunque aveces, se hace el silencio y oigo tu latir).
-¡Jajajaja!- Cuando el cuchillo brilló, supe que estaba escondido.,
-¡Jajajajajaja, tiembla imbécil!
La risa aún es incontenible, lo veo colorido, mejor dicho colorado (se precipita una risa nuevamente) todo es posible estando aquí, estando con él, estando …, simplemente estando.
Y voy comiendo entre las paredes algo llamado polvo, es el amigo que cada uno debería estar buscando, pero que no se debe buscar (otra risa, debo decir, esta ya es premeditada) pero al final ésta sensación, no es causada por el polvo blanco amigo, claro que no….
Las alucinaciones, ¡si ellas! es la compañía, me toma la mano y se muestra ante mis narices, pero como les repito no es el polvo blanco.
Con la energía entreteniendo mis neuronas, intente simular la verdad cotidiana. Me conecté a las orillas del paladar, así nació una explosión de neón, ésta iluminó las oscuras paredes de mi habitación.
Manifestada la luz dentro de las sombras, escondí mi rostro, lo envolví en el manto de las ilusiones erradas, contra la sombra y la luz.... así, con la juntura de aquellas manifestaciones a cuestas, soñé...
Esa canción es alegre, recuerdo lo alegre que me hizo sentir aquel día. Me sentí tan bien cuando el volumen subió en su totalidad y yo, con la sonrisa hasta el borde, te miraba retorcerte en la cama.
Al acabar la canción, se acabó la alegría, mi sonrisa y al parecer también se acabo tu vida.
Cuando el camino a la escuela se llena de lodo, es casi imposible llegar ileso, bueno al menos eso pensaba hasta que la conocí a ella, su nombre era Monse, y parecía una atleta olímpica cada vez que brincaba por aquellos baches, en los que muchos quedaban llorando y mojados.
El día que la conocí fue cuando dio un enorme salto y casi cae sobre mí, entonces la escuche decirme ¿te encuentras bien? Y yo solo conteste –claro.
Desde ese día nos hablamos, ella solo me dijo que vivía en Tlaxcala, no podía dar una opinión puesto que nunca había salido de este miserable pueblo, lo mas que había salido era hacia Guadalajara y solo por unas cuantas horas encerrado en un carro.
Ella no contaba mucho del por que se vino a vivir para acá, de hecho no recuerdo que alguna vez hubiese hablado con añoranza de su pueblo, solo alguna vez dijo “es bonito” y fue todo lo que escuche.
Lo perturbador es que Monse nunca quería platicar, solo jugar, puedo decir que solo jugábamos y jugábamos hasta el cansancio, y cuando quería hablar con ella de sus papas, donde vivía o cualquier otra cosa me interrumpía diciendo “vamos a jugar” y con sus manos misteriosas que nunca destapaba (puesto que siempre traía guantes) me tomaba de la mano y me llevaba a jugar; eso era todo en la vida de Monse.
Después de dos años jugando sin parar, sin ninguna platica seria o algún indicio de donde vivía, quienes eran sus padres o que mas pasaba en su vida, decidí enfrentarme a ella, verdaderamente me interesaba, entonces ahora decidido a que me respondiera lo dije- Monse quiero hablar contigo- para lo que ella con su estrategia de siempre me dijo- déjate de eso- ¡vamos a jugar!- pero ahora yo estaba decidido- no Monse, ahora si quiero hablar contigo, no me vas a convencer- no la había visto con esa cara antes, era como si estuviese enojada, pero tranquila, algo confuso, entonces abrió sus labios y me dijo- Entonces tendré que jugar con otra persona- eso fue todo lo que dijo, dio la vuelta y se fue.
Por favor, ya teníamos 11 años y solo quería jugar ¿Qué no sentía algún cambio? La edad se supone que tiene que hacer madurar a la gente, o ¿yo era el que estaba madurando demasiado pronto?
Pasó un año y solo veía a Monse jugando sola en el parque, a veces le quería hablar, pero dentro de mi sabia que nunca me diría nada, a veces jugaba con algunos niños más chicos que ella y la veía como sonreía sin parar, derrochaba una alegría sin igual.
Eran días de examenes, estaba muy preocupado por que había reprobado biología; triste y cabizbajo fui al parque a distraerme; estaba ella, tan sonriente como siempre, con la mirada mas dulce, con los guantes sucios que siempre protegían sus manos; ahora notaba algo diferente, su cuerpo llamo notablemente mi atención, no me había dado cuenta de que sus pechos ya estaba creciendo, ya tenia una cintura casi formada, sus piernas eran mas largas y estilizadas, se estaba convirtiendo en un señorita.
Su pelota cayo cerca de mi, cuando fue a recogerla, me miro a los ojos y me dijo –Vamos a jugar- acepte la invitación. Jugamos hasta anochecer, mis problemas se olvidaron solo jugaba sin parar, hasta que se acabo el tiempo y tuvimos que ir a casa, otra vez observando como Monse se alejaba corriendo.
Al día siguiente fui otra vez al parque a verla, pero hoy no estaba jugando, estaba en una banca llorando; me acerque y le pregunte-¿Qué tienes Monse?-ella sin ningún complejo me dijo- estaba jugando entonces vi mi pantalón…esta manchado con sangre…
Varias cosas pasaron por mi mente, desde si se había lastimado hasta si había sufrido un ultraje pero ella me aclaro
- desde ayer tengo varios dolores en mi vientre, y hoy salio la sangre así como si nada- entonces me di cuenta de que solo era su primera menstruación lo que trate de explicarle de la siguiente manera:
- no te preocupes, eso es lo que le sucede a las niñas cuando se van a convertir en señoritas, quiere decir que ya estas creciendo, vamos a ir por una toalla a la escuela y ya no te vas a manchar- su cara era de asombro, me miro y empezó a llorar
-¿Qué tienes Monse? No pasa nada yo te voy ayudar
-¡Yo no puedo crecer! ¡No voy a crecer!
Y otra vez se soltó a correr, ya no la pude alcanzar, me quede desconcertado de lo que dijo ¿acaso de verdad no quería crecer? ¿A que le temía? Así me di cuenta que en verdad nunca había conocido bien a Monse, hasta hoy no sabia lo que pasaba en realidad con ella.
A las 12 de la noche llego una patrulla preguntando por mí; mi madre preocupada me levanto y le pregunto al oficial para que me quería a lo que el dijo:
-la madre de la niña Montserrat Hernández nos dijo que su hijo había sido el culpable del asesinato de su hija, el día de 16 de marzo a las 3:00 p.m. en el parque donde siempre se veían, la apuñalo señora ¿Qué clase de criminal es su hijo?
-pero… mi hijo no pudo hacer eso… ¿verdad que tú no lo hiciste?
Mi cabeza estaba bloqueada, entonces fue cuando vi los ojos de mi madre y tuve una visión. Era yo saliendo furioso de la escuela, tome una cuchilla del laboratorio y llegue hasta donde estaba Monse, cuando la vi le pregunte si ahora si podríamos platicar en serio, entonces ella me dijo- “Vamos a jugar”- yo le conteste- si pero ahora yo pongo el juego- fue cuando le quite sus guantes y vi que sus manos tenían cicatrices de quemaduras, ella me aventó, yo la perseguí, la empuje hacia los arbustos y comencé a apuñalarla con la cuchilla, después me limpie y fui tranquilamente a mi casa.
No estoy acostumbrada a dejarles letras, pero haré un excepción. Ya que me llega...
La siguiente canción es de un urbanoide sentimental llamado Haragán y Cia.
Hay les va:
Cuántas manos
han tocado tus manos
las mismas
que te han asesinado.
Cuántos ojos
te han mirado a los ojos
los mismos que al mirarte
se han burlado
Las barbas mojadas
de brandi y de ron
las piedras rosando tus senos
las barbas mojadas
de brandi y de ron
las piedras rosando tus senos.
Mi muñequita de hule
de plástico, oh, oh
mi muñequita sintética
mi muñequita sintética
inhalando bolsitas con resistol
te pasas la vida
perdida en un vaso de alcohol.
Mil ideas albergas
en tu mentalidad
que haces durante el día
vagando en esta ciudad
Sabrá dios
que dolor arrastras
no lo sé
ni que sentimientos
arrastras en tu corazón.
Las barbas mojadas
de brandi y de ron
las piedras rosando tus senos
Las barbas mojadas
de bradi y de ron
las piedras rosando tus senos
Mi muñequita de hule
de plástico, ho, ho,
mi muñequita sintética
mi muñequita sintética
inhalando bolsitas con resistol
pasas por la vida
esperando un gran amor
cuántas manos
han tocado tus manos etc. etc.
Al subirse al transporte nuevamente, comenzando el viaje del nuevo día, parecía que amanecía en un nuevo mundo, algo que había percibido antes, lo había aspirado como el aroma de sopa de mamá desde la terraza; lo percibía pero no lo quería aceptar, un mundo nuevo con sostén añejo, con solo tenerlo frente a ella, no pudo soportar… vomitó.
Y el producto aquel no era simple enfermedad, también era realidad, no encontrar su mundo; enmudecieron las nubes juguetonas de las 6:35 am, hizo gritar a la tierra que volaba en la esquina, pero también, lloraron los recuerdos del viejo mundo, entregándose completamente a la nueva era del odio.
“Yes, 'n' how many times can a man turn his head, pretending he just doesn't see?”
Repetía el reproductor, y cantaba la mente, mientras la gente, los humanos odiados seguían pasando frente a ella rápidamente, y se reían de su odio a la misma velocidad que el transporte aceleraba por la avenida más transitada de la ciudad; ciudad, también odiada.
Y sabía que la selva de concreto se la había comido. Paso tiempo para que aceptara su membrecía en el nuevo mundo, en la nueva era y en su nueva actitud.
Casi al terminar el recorrido miró algo perturbador; había varias casas que no estaban al nivel de la calle, tenia que bajar algunos cuantos escalones para entrar a ella, las ventanas estaban al nivel del piso.
Se visualizaba bajando los escalones, entrando a la casa y sentándose en algún sillón, uno que al reposar en el, tu cuerpo se iba hundiendo, tragándote con ese viejo tapiz cubierto por plásticos amarillentos; pensar en cómo bajar a aquella casa le removía el estomago, la cabeza punzaba al ritmo del parpadear y una ola de escalofríos comenzaba a penetrarla desde la punta de las uñas hasta el ombligo. Si, otra vez vomitó.
El joven que estaba a un lado de ella quedó embarrado de aquello, su pantalón fue el más afectado, rápido la chica saco de su bolsa un gran bonche de rollo y limpió lo que pudo.
La universidad, por fin la hora de bajar; camino hacia aquella mini ciudad de cátedra, decidida a odiarla también; caminó rápido para pasar desapercibida como humano; simplemente quería que la vieran como una sombra que vagaba fugaz en los pasillos, pero, disminuyo su velocidad al encontrarse con las ventanas del edificio de Derecho; el reflejo de los cristales se burlaron de sus flacas piernas, le repitieron al pasar – ¡Te sostienes con palillos! ¡Jajaja! ¡Así pronto serás una sombra!- No les contestó, pero esto le dio la razón perfecta para odiar aquel recinto.
Siguió acelerada; llegó, agobiada, cansada y medio muerta, pero llegó.
Dos horas continuas viendo la cara del profesor, veía como el ojo derecho le parpadeaba más que el izquierdo, también las gotas de sudor escurriéndose por la nuca mojando su espalda, las caras de los compañeros que no entendían nada, la cortina que tocaba cada 5 min cuando el viento la movía (Lo más raro, ya que era exacto).
Cuando por fin termino aquel pequeño y nada agobiante viaje entre las múltiples platicas universitarias y doloroso camino a las 10:00 am, pude gritar hacia mis adentros… ¡libertad! .
Regresé a ver los edificios que contenían mi sombra juguetona, quería encontrar alguna otra razón del vivir de cada día, teniendo que seguir el camino transcurrido por todos, es difícil, no lo entiendo.
Cuando creí que a mi paso estaban las razones para comprender lo que pasaba a mi alrededor, pasó en cámara lenta un viejo conocido desconocido; así es y no exagero, tenía la forma que yo tenía grabada en la mente, pero aun así no lo conocía, era él, aquel que te miente y te quiere a la vez …
Perdí completamente la luz de mis madrugadas,
la comprensión de mis mañanas,
mi acompañante de la hirviente taza de cafe...
la silla de ruedas aún se mueve...
te veo sonriendome por toda la casa,
te siento abrazandome en estas noches tan largas.
Abuela, madre, amiga... acabas de nacer.
He perdido, pero espero ganar... busco una nueva dimensión.
Desde hace días mi respiración ha sido densa, demasiado densa. Siempre lo ha sido, pero ahora es un nivel poco normal, no logro sentirme bien, mi mundo en verdad no me pertenece y aun sigo preguntado si yo pertenezco.
Y con la garganta desilusionada me pongo a pensar en pasajes de mi corta vida que no la han hecho muy grata y pienso que cada uno tiene un rol en este mundo, para algunos es lo mejor de lo mejor y para otros es dejar de existir.
Hay personas que fueron hechas para ser idolatradas, unas que son reconocidas, pero ¿Hay personas que nacimos para morir? Es una pregunta algo estúpida si lo piensan en el sentido general, pero en verdad puede haber gente que nació para suicidarse en su juventud, adolescentes que tienen que morir por las drogas o accidentes, niños que debían morir al nacer, ¿será una especie de marca qué está premeditada? No es algo que vengo vomitando desde hace poco, desde niña he tenido la visión de morir joven para no encariñarme con la vida, es por eso que tengo esa tendencia masoquista.
Claro, no es solo eso, la gente no me agrada, así como se lee,” no me agrada”, en muchos momentos de mi vida o mejor dicho toda mi vida he odiado a la gente y, ahora que he crecido, mis razones para odiarla crecen también.
Podría decirse que odio a todxs sin excepción, y no es algo extremista. Se preguntaran si odio a mi familia o quizás a alguien más le he dicho “te quiero” “te amo”, solo les digo, muchas de esas personas las he odiado y amado a la vez.
Odio a los niños por que no crecen rápido, odio a los niños que crecieron demasiado;
odio a las mujeres que utilizan su cuerpo para atraer la atención, odio a las puritanas que no dejan que se les vean un poco de piel;
odio a los hombres en general por lo que implica toda su existencia;
odio a los adultos que dicen que mi generación esta jodida, odio a los adultos que creen comprender a la nueva generación;
odio a la gente que cree saber, odio a la gente que sabe y mas odio a los que fingen saber un todo sin siquiera saber que es el nada;
odio a la gente que cree en un ser supremo, odio a la gente que no cree en nada;
odio cuando los humanos socializan, odio cuando lo humanos no pueden ni saben socializar;
odio la victimización de los pobres, odio el egoísmo de los ricos;
odio la maldad, odio la bondad.
Me odio, te odio.
Odio la vida por que tengo que vivirla, odio la muerte por que cuando llegue, ya no podré odiar todo lo de ésta vida.
Intente respirar. El primer intento sucumbió ante la ráfaga de oraciones envueltas en el humo de las velas. Aquello no era el mundo... inoloro, y casi muerto. ( Shhh... lo volveré a intentar)
En el siguiente intento mejoró. Cambiando un poco la ruta de mis aspiraciones, atraje los aromas de la pasión juvenil, intentos de naturaleza, del hielo penetrado, de dulces en una lejana fiesta infantil y los recuerdos de una joven anciana. Me entregué a la vida en aquel inhalar, me demostré los colores y, sin embargo, me derroté al exhalar. (¡Callense! Lo intentaré una vez más)
Y pasó... sedado por las partículas de mi tercera inhalación, engañé a mi olfato regalando las aspiración de la vida a mi alrededor, pero éste, descubrió la falsa vida; dedujo cada olor que paso entre mis fosas nasales condenando, discriminando y rechazando todo aquello.
Mientras los olores eran extinguidos ante mi, noté que no solo desaparecían ante mi nariz, también lo hacían ante mis ojos.
No hay mejor sonrisa que la provocada por Jesucristo bailando "Chainoffools". Y la escena se completa cuando ves a Benito Juárez cantando "Esta tarde vi llover, vi gente correr"
¡Ups! Sabía que un día de estos, lo confundiría con Armando Manzanero (otra vez).
Las teclas se desalinean con el rozar de las manos. Y Chopin se ríe tan descaradamente, las está destrozando; Bach quiso lucirse con la guitarra, consiguiendo reventar las cuerdas; Herbie Mann los apuntaba con el dedo índice, cayendo al suelo de tanta carcajada.
Mirándole soberbiamente le preguntó Chopin-¿De qué ríes?- Herbie se sentó, y aún con la boca ensalivada de tanto reír le dijo- ¡Por qué están muertos!-
Chopin embarró las teclas de mermelada y las comió enfurecido; Bach arropó con una manta a la guitarra y le silbaba lullaby mientras la arrullaba; y a Herbie… a él se le acabó la marihuana.
En la habitación donde el opio solo existe narrado en un viejo libro de Poe, sentada frente a el enorme error que es la media noche, aquella que había amado durante algunos días, pero que ahora la misma oscuridad le jugaba con tiranía, le dejaba caer unas minúsculas y etéreas lagrimas, que reían con regocijo al ver como esta poeta desgraciada lloraba.
¿Poeta sin luz que llora a la ausencia?
Palabras de musas que entran como taladros semi afilados en la mente de la que escribe palabras inertes, aun cuando ella deseaba su musa, el ocio de la media noche la hizo decaer en la inspiración ilusa de un ente solitario acompañado.
La confusión del medio día dejo que la ventana abriera las puertas de toda la casa oscura, donde la mínima ilusión de una mente extravagante y sola, claramente sola, dejo navegar a un planeta desconocido, cuyas imágenes al principio, eran vagas, confusas, pero bellas, ahora son vagas, confusas y dolorosas, dejan el sentimiento elegido por el dios que murió, “odio”
Deja una luz tenue que atormenta, estremece como la guillotina que mató a miles, dejo ver su bella figura, su tierna tez, su exuberante cuerpo y la lindeza de su rostro frente la puerta -¿Por qué te presentas junto a mí?- Dejo entrar primeramente toda su alma, que me cautivo con un solo suspiro, el mismo que había cautivado al solitario acompañado.
La masa cerebral hacia su trabajo, planteaba la figura de la luz, como la bella enemiga masoquista, dejaba caer el flujo de la media noche, las letras desalineadas que alejaban a la inspiración de un buen vino y torturaban unas cuantas neuronas en el centro de la cuchilla que miraba con regocijo el sepulcral encuentro.
La poeta quedó derrotada, sus orbes no dejaban imaginar otra situación mas que el engaño- ¡Maldito corazón! ¿Por qué no entierras las aguas rojas en la necrópolis del perdedor? ¿Por qué no dejas una vacilante experiencia mortal, y elevas tu camino hacia la intención de la ausencia de color?-
Mente juega como niña, y me tiene como una de sus marionetas, recoge las imágenes más exuberantes del ocaso intenso, las deposita en los recuerdos de una cama solitaria con vista al árbol que ilumina la luz de luna, llega una caricia de un animal rastrero, que deja marcas en el rostro, este empieza a empodrecer, los gusanos comen los labios, los ojos deciden salir de su habitual lugar y visitar el piso olor a pino, el cuerpo llega a una conclusión, -¡Deja que me pudra, como mi alma se pudrió¡-