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Cuento del 2006, sin editar desde entonces:
Cuando el camino a la escuela se llena de lodo, es casi imposible llegar ileso, bueno al menos eso pensaba hasta que la conocí a ella, su nombre era Monse, y parecía una atleta olímpica cada vez que brincaba por aquellos baches, en los que muchos quedaban llorando y mojados.
El día que la conocí fue cuando dio un enorme salto y casi cae sobre mí, entonces la escuche decirme ¿te encuentras bien? Y yo solo conteste –claro.
Desde ese día nos hablamos, ella solo me dijo que vivía en Tlaxcala, no podía dar una opinión puesto que nunca había salido de este miserable pueblo, lo mas que había salido era hacia Guadalajara y solo por unas cuantas horas encerrado en un carro.
Ella no contaba mucho del por que se vino a vivir para acá, de hecho no recuerdo que alguna vez hubiese hablado con añoranza de su pueblo, solo alguna vez dijo “es bonito” y fue todo lo que escuche.
Lo perturbador es que Monse nunca quería platicar, solo jugar, puedo decir que solo jugábamos y jugábamos hasta el cansancio, y cuando quería hablar con ella de sus papas, donde vivía o cualquier otra cosa me interrumpía diciendo “vamos a jugar” y con sus manos misteriosas que nunca destapaba (puesto que siempre traía guantes) me tomaba de la mano y me llevaba a jugar; eso era todo en la vida de Monse.
Después de dos años jugando sin parar, sin ninguna platica seria o algún indicio de donde vivía, quienes eran sus padres o que mas pasaba en su vida, decidí enfrentarme a ella, verdaderamente me interesaba, entonces ahora decidido a que me respondiera lo dije- Monse quiero hablar contigo- para lo que ella con su estrategia de siempre me dijo- déjate de eso- ¡vamos a jugar!- pero ahora yo estaba decidido- no Monse, ahora si quiero hablar contigo, no me vas a convencer- no la había visto con esa cara antes, era como si estuviese enojada, pero tranquila, algo confuso, entonces abrió sus labios y me dijo- Entonces tendré que jugar con otra persona- eso fue todo lo que dijo, dio la vuelta y se fue.
Por favor, ya teníamos 11 años y solo quería jugar ¿Qué no sentía algún cambio? La edad se supone que tiene que hacer madurar a la gente, o ¿yo era el que estaba madurando demasiado pronto?
Pasó un año y solo veía a Monse jugando sola en el parque, a veces le quería hablar, pero dentro de mi sabia que nunca me diría nada, a veces jugaba con algunos niños más chicos que ella y la veía como sonreía sin parar, derrochaba una alegría sin igual.
Eran días de examenes, estaba muy preocupado por que había reprobado biología; triste y cabizbajo fui al parque a distraerme; estaba ella, tan sonriente como siempre, con la mirada mas dulce, con los guantes sucios que siempre protegían sus manos; ahora notaba algo diferente, su cuerpo llamo notablemente mi atención, no me había dado cuenta de que sus pechos ya estaba creciendo, ya tenia una cintura casi formada, sus piernas eran mas largas y estilizadas, se estaba convirtiendo en un señorita.
Su pelota cayo cerca de mi, cuando fue a recogerla, me miro a los ojos y me dijo –Vamos a jugar- acepte la invitación. Jugamos hasta anochecer, mis problemas se olvidaron solo jugaba sin parar, hasta que se acabo el tiempo y tuvimos que ir a casa, otra vez observando como Monse se alejaba corriendo.
Al día siguiente fui otra vez al parque a verla, pero hoy no estaba jugando, estaba en una banca llorando; me acerque y le pregunte-¿Qué tienes Monse?-ella sin ningún complejo me dijo- estaba jugando entonces vi mi pantalón…esta manchado con sangre…
Varias cosas pasaron por mi mente, desde si se había lastimado hasta si había sufrido un ultraje pero ella me aclaro
- desde ayer tengo varios dolores en mi vientre, y hoy salio la sangre así como si nada- entonces me di cuenta de que solo era su primera menstruación lo que trate de explicarle de la siguiente manera:
- no te preocupes, eso es lo que le sucede a las niñas cuando se van a convertir en señoritas, quiere decir que ya estas creciendo, vamos a ir por una toalla a la escuela y ya no te vas a manchar- su cara era de asombro, me miro y empezó a llorar
-¿Qué tienes Monse? No pasa nada yo te voy ayudar
-¡Yo no puedo crecer! ¡No voy a crecer!
Y otra vez se soltó a correr, ya no la pude alcanzar, me quede desconcertado de lo que dijo ¿acaso de verdad no quería crecer? ¿A que le temía? Así me di cuenta que en verdad nunca había conocido bien a Monse, hasta hoy no sabia lo que pasaba en realidad con ella.
A las 12 de la noche llego una patrulla preguntando por mí; mi madre preocupada me levanto y le pregunto al oficial para que me quería a lo que el dijo:
-la madre de la niña Montserrat Hernández nos dijo que su hijo había sido el culpable del asesinato de su hija, el día de 16 de marzo a las 3:00 p.m. en el parque donde siempre se veían, la apuñalo señora ¿Qué clase de criminal es su hijo?
-pero… mi hijo no pudo hacer eso… ¿verdad que tú no lo hiciste?
Mi cabeza estaba bloqueada, entonces fue cuando vi los ojos de mi madre y tuve una visión. Era yo saliendo furioso de la escuela, tome una cuchilla del laboratorio y llegue hasta donde estaba Monse, cuando la vi le pregunte si ahora si podríamos platicar en serio, entonces ella me dijo- “Vamos a jugar”- yo le conteste- si pero ahora yo pongo el juego- fue cuando le quite sus guantes y vi que sus manos tenían cicatrices de quemaduras, ella me aventó, yo la perseguí, la empuje hacia los arbustos y comencé a apuñalarla con la cuchilla, después me limpie y fui tranquilamente a mi casa.
-si oficial… ¡yo la maté!
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