Dormir

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domingo, 22 de febrero de 2015

“Volver al Feminismo. Micromachismo y posmachismo digital; armas contra el desarrollo de una teoría de igualdad.”


Aproximadamente a los 16 años me declaraba feminista, aunque sin saberlo, sin entrar en definiciones, desde pequeña mi arma fue apelar a una teoría de igualdad; mi futuro sin la ésta, era sombrío. Después a los 19 años, siendo una universitaria curiosa (buscando alternatividad de conceptos, más que un modelo de vida) me autodenominaba Queer, un escalón más alto en términos teóricos; que definían o mejor dicho, me permitían no definirme en un mundo rosa donde mis prácticas sexuales o mi relaciones no eran señaladas. A los 24 años paso por lo abstracto, en una deconstrucción del modelo planteado años atrás, donde los elementos sexo-género no definen y me encaminan más al modelo transgénero.

Definirse nuevamente feminista, no había aparecido en mi lista de cosas por hacer, hasta ahora, ¿por qué?. Existen varios puntos que he observado en los últimos meses para retomar la bandera, los dos más importantes son: Los micromachismos en mi ambiente laboral y los posmachismos en auge y aumento a través de las redes sociales. En el primer punto he estado trabajando y evoluciona (por lo cual no me enfocaré en él),  el segundo es el verdadero reto. 

Todo se resume en una imparable desacreditación de la crítica feminista, la cual se atrevió a atacar al modelo patriarcal que mantenía a la mujer sumisa ante la hegemonía masculina.

¿Cómo sucede esta lucha por el poder y la desacreditación del feminismo? 

Existe una libertad otorgada al nombrarse “Feminista”, lamentablemente no un compromiso de estudio, análisis y critica, ya que se toma como una etiqueta más. En este hueco de desinformación es donde se alojan las dudas creadas por el machismo, que en dosis pequeñas y consistentes logran invisibilizar los avances en materia de equidad. 

Al ser una teoría que propone repensar  la superioridad de un género/sexo sobre otro, el poder adquirido, heredado e institucionalizado del hombre se ve amenazado, lo que provoca una búsqueda por la descalificación del feminismo.

Distintas formas ha tomado la búsqueda de ésta descalificación; en todos los ámbitos del desarrollo social, político, económico, cultural, etc., los perseguidores del feminismo han encontrado la manera de frenar el desarrollo, de cuestionar o difamar a la teoría. A pesar de esto, la teoría ha avanzado y creado bases para la implementación de un modelo de igualdad.

Diversos han sido los cambios y las formas en que el feminismo ha estado involucrado en el desarrollo de mujeres y hombres, sin embargo, los dueños del poder difícilmente cederán su corona.
Defendiendo el poder.

A finales del siglo pasado, en pleno auge de la teoría feminista, los micromachismos fueron la manera perfecta de “aceptarte feminista” pero mantener la hegemonía masculina en diversos ámbitos. La manera de actuar es de una forma sutil y casi imperceptible, así el machismo llega a pasar desapercibido gracias a un disfraz micro, dado a su medida en la escala de violencia. Esta violencia, debido a su uso reiterativo tiene como consecuencia la desestabilización personal y psicológica de la mujer, también atenta contra su autonomía.

Luis Bonino, quien acuñó este término en los 90’s,  nos habla de algunos tipos de micromachismos: Utilitarios (aprovechamiento o abuso de las capacidades “femeninas” de servicio, aprovechamiento del rol de cuidadora, etc), Encubiertos (su objetivo es la imposición de las “verdades masculinas y forzamiento de disponibilidad de la mujer para mantener las cosas en dirección elegida por él), de Crisis (utiliza los periodos en los que el estable desbalance de poder, en las relaciones de pareja entra en crisis y se desequilibra en dirección a una mayor igualdad), y el Coercitivo (el varón usa la fuerza psíquica, económica o de personalidad, para doblegar, limitar, expoliar el pensamiento, tiempo o espacio de la mujer).

En esta clasificación podemos ejemplificar las acciones y actitudes que se ejercen para mantener el status quo del hombre, cabe señalar que no todos ejercen este tipo de violencia conscientemente, dado el arraigo de las relaciones de poder entre hombre y mujer.

Vida digital.

Actualmente atendemos dos versiones de nosotrxs, la versión presencial, donde la convivencia se da en la interacción física y la versión digital, en que las relaciones de convivencia se establecen en los medios digitales.

El micromachismo surgió en nuestra primera versión, por lo tanto se ajusta mejor a ella, sabe dirigirse y dado a su experiencia, conoce la manera de arraigarse mejor en la convivencia cotidiana. También aparece en la era digital, se difunde y daña en este medio, pero tiene un pequeño problema: su público.
Las redes sociales son el acceso al mundo. El público es de todas las edades, pero predomina aquel que estudió, creció y nació en la era digital, lxs niñxs, jóvenes y adultxs jóvenes son lxs que dominan estos medios.

Es por eso que no se podía desaprovechar un arma como el internet para atacar y un medio como las redes sociales para difundir los ataques. El público de las redes comparte, revisa, comenta, vive una versión alter-ego, que propicia la formación de una “identidad”, compuesta por elementos multimedia. El posmachismo adopta las formas audiovisuales para hacerse presente.

El posmachismo, estudiado y definido por Miguel Lorente, “es una de las últimas trampas que la cultura patriarcal ha puesto en práctica. Su objetivo es claro, busca jugar con la normalidad como argumento y hacerlo, paradójicamente, en nombre de la igualdad.” La misión del pos machismo es confundir lxs personas entorno al feminismo y la perspectiva de igualdad. Por las formas que adopta, encuentra un mejor público en las redes sociales, puesto que se nutre de la ignorancia, la desinformación y el acceso inmediato al contenido.

¿Cómo juzgar las acciones en las redes? Los jueces se encuentran en un cómodo asiento, tienen los conceptos y definiciones a su alcance, mejor aún, tienen el resumen y la interpretación de  éstos, un trabajo más rápido; solo tienen que hacer un procesamiento mínimo, donde se apropiarán de esa definición estándar y así, en un pequeño lapso, se convertirán en unxs eruditxs del tema.

Si, éste banal proceso define la postura sobre un tema ¿triste no? Y lamentablemente, éste es el método más utilizado para señalar al feminismo.

Varias veces he comentado a lxs atacantes de la teoría, si la han estudiado para hacer tal crítica, y de no ser así, les hago una atenta invitación para informarse. El problema radica en destacar acciones que no corresponden al feminismo, y difundirlas en la red como fallas excluyentes e irracionales de éste. La pasividad que ha adoptado el público cibernético, convierte esta información en una verdad instantánea.

Dada la alternatividad que adoptó los últimos años el internet, se creó un lema peligroso: “Los medios de comunicación tradicionales nos mienten, la única verdad está en internet”. La interpretación de lxs usuarixs de las redes es: “Las redes sociales siempre transmiten la verdad” y la reinterpretación es “Toda la información que se encuentra en la red, es fiable”.

Las redes y páginas con mayor alcance son manejadas sin perspectiva de género, con leguaje excluyente o sexista, definida por los roles y estereotipos de género. La información aún es dominada por la carga sexo-genérica, donde la mujer sigue siendo un ser inferior.
 Facebook, es donde el machismo se revierte y confunde a las mujeres haciéndoles creer que autodenominarse “cabrona” es sinónimo de defensa, lucha, fuerza y feminismo, lamentablemente, es solo definirse machista. El posmachismo lo interpreta como “definirse feminista” y desde ésta perspectiva errónea, ataca a la teoría. La mujer se confunde y las conclusiones son rápidas: el feminismo es malo, porque es lo mismo que el machismo. Esto es un ejemplo del posmachismo en acción, una manera más efectiva de generar dudas y desviar la construcción de un modelo igualitario.

Finalmente, la estrategia puede tomar distintas formas. Miguel Lorente nos enuncia algunos elementos del posmachismo:

La neutralidad. Se plantea como una crítica directa a las medidas de igualdad del feminismo, proyectándolo como un privilegio hacia la mujer , cuando en realidad son medidas dirigidas a las consecuencias de la desigualdad; argumentan que ellos no quieren beneficiar a hombre o mujeres, sino a todos.

Cientificismo. Parte de la premisa de que “la igualdad es un planteamiento ideológico, no una realidad, para ellos la realidad está en la desigualdad” por ello “recurren al dato, y para ello manipulan estudios y resultados de manera que sean sintónicos con los que plantean desde su posición ideológica”.

Interés común. Pretende reforzar los elementos anteriores con “la idea de que el posmachismo es quien en verdad defiende la igualdad, buscando lo mejor para toda la sociedad, para hombres, mujeres, niños y niñas” destacando que las medidas de igualdad se centran solo en las mujeres y asumen una posición excluyente hacia los hombres.

El beneficio económico de quien defiende la igualdad, adoctrinamiento, descrédito y ataque de las personas que se posicionan a favor de la igualdad, son otros de los elementos para generar confusión.

En conclusión, no es que la paranoia se haya apoderado de mi, las ideas abordadas en este texto las he repensado desde hace tiempo, tratando de ser imparcial y objetiva, sobre todo paciente. Es fácil ignorar éstos temas cuando te sientes alejada, pero viviendo en una ciudad donde el sistema patriarcal  consume a las y los jóvenes, les sentencia a embarazos tempranos o no deseados, vidas dedicadas al trabajo mal pagado por falta de estudios, maternidades y paternidades obligatorias, desinformación acerca de sus derechos, o donde simplemente la autoridad de un hombre sobre una mujer es incuestionable, es cuando sabes que el Feminismo no ha concluido su labor, y sobre todo, necesita ayuda.

El propósito de este texto es su difusión en internet, lo leerán curiosxs, atacantes, quienes no tienen idea, etc. y puedo asegurarte que tú, el juez antifeminista, te has mofado de lo dicho aquí, tu primera palabra fue “Feminazi, quieren erradicar al hombre” o un pensamiento de “Estas feministas creen que todos conspiran en su contra” o seguro recordaste algún meme o chiste acerca de alguna feminista en una situación “no igualitaria”. Si tu intención o pensamiento no fue el anterior, podemos seguir interactuando.





Bibliografia.
http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/05/el-posmachismo-i.html Consultado el 15 de febrero.
http://desgenerandoelgenero.blogspot.mx/2013/08/que-es-el-posmachismo.html Consultado el 15 de febrero.

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