Dormir

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lunes, 2 de marzo de 2015

Aleluya

Mis dedos se manifiestan. Estoy. Huelo mis dedos, llenos de espasmo. Todo se produce en la soledad y en el escondite adecuado. Me siento como en los primeros días de descubrimiento. Descubrir los espasmos que calman mi ansiedad. Uno, dos, tres... perdí la cuenta. Es más barato que la terapia. ¿Terapia? Quién la necesita y por qué la necesitaría.
Descubro en soledad nuevas cosas, definiciones sordas de mi personalidad.
Creo en la viscosidad de mis labios.
No sé que escribo. Intento decirle a la tarde algo. Lo olvidé. ¿Estás ahí?
Deje de lado los prejuicios. El encierro no mata, el pensamiento. Perra.
Quizá debo descansar mis cosquillas, dejar de ver imágenes y dormir.

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