Dormir

Dormir

viernes, 30 de octubre de 2015

Desear

Creo que no recuerdas el palpitar de tu corazón, cuando mi ausencia, te apartaba de lo cotidiano. La sensación de tocar mi alma, en un recuerdo; concentrado en las vibraciones que te produce el deseo, rememoras mi aliento, desvelado en tu piel. Que deseo tan extraño, querernos lejos, para buscarnos más.

Eterna

Te recuerdo temprano, sin mayores que haceres, esperando alguna llamada, felicitación o algo parecido. Siempre se tardaban, te hacían esperar, era a su tiempo no el tuyo. Te quedabas con las mañanitas y abrazos de mañana apresurados, por ser hora del trabajo. Recuerdo, varias ocasiones, ser tu consuelo; yo solo escuchaba y hacia café, era el unico regalo que podia dar.
Me pareces eterna porque te sueño en lo cotidiano; ahi siempre hay festejos de cumpleaños, café con bolillo y pláticas de desahogo. Te comparto ahora, no importa quién te conoció, yo quiero platicar al que lee, sobre Micaela, la cumpleañera, la que extraño tanto, la que me dejó el vicio del café.

Perdida

El grito de una chica viene desde el bosque ¿Qué dolor, entre todos los dolores, ha encontrado? Le desgarraron la piel, le mutilaron la memoria. ¿Y por qué grita la chica? Ella se dió por perdida, se encaminó hacia la señal divina. Dijo encontrar paz, en la soledad de sus brazos; no hay calma donde los gritos son rezos. Ella no lo vio.

Oficio: Soñador

En la busqueda de los sueños, la persona pierde vidas; éstas son de quienes dejan dos o tres charlas, algún saludo afectuoso y en ocasiones hasta un te quiero. No debemos confundirnos en la dinámica de las relaciones sociales, ya que, si dedicamos demasiado tiempo a un grupo de personas, nos arriesgamos a llamarles amigas o amigos. Gente peligrosa que atenta a los sueños.
El soñador debe ser indvidualista, no contar con nadie, de no ser así, será constantemente disuadido de alcanzar su objetivo.
El sueño es la comida, alimenta el espíritu de quién le busca, proporciona la energía para seguirle buscando, por lo tanto, es celoso; ningún otro sueño o meta debe interponerse, porque te deja y no vuelve, te tira, enmudece, se aleja.
Si no se tienen las habilidades, es mejor retirarse del oficio de soñador y no arriesgarse a perder la seguridad de un no-soñador; en la mayoría de los casos, cuando se deserta de alcanzar un sueño, la perdida ha sido tanta que nunca se recupera la cordura. Entonces, al desertor se le nombra loco.