Dormir

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viernes, 30 de octubre de 2015

Oficio: Soñador

En la busqueda de los sueños, la persona pierde vidas; éstas son de quienes dejan dos o tres charlas, algún saludo afectuoso y en ocasiones hasta un te quiero. No debemos confundirnos en la dinámica de las relaciones sociales, ya que, si dedicamos demasiado tiempo a un grupo de personas, nos arriesgamos a llamarles amigas o amigos. Gente peligrosa que atenta a los sueños.
El soñador debe ser indvidualista, no contar con nadie, de no ser así, será constantemente disuadido de alcanzar su objetivo.
El sueño es la comida, alimenta el espíritu de quién le busca, proporciona la energía para seguirle buscando, por lo tanto, es celoso; ningún otro sueño o meta debe interponerse, porque te deja y no vuelve, te tira, enmudece, se aleja.
Si no se tienen las habilidades, es mejor retirarse del oficio de soñador y no arriesgarse a perder la seguridad de un no-soñador; en la mayoría de los casos, cuando se deserta de alcanzar un sueño, la perdida ha sido tanta que nunca se recupera la cordura. Entonces, al desertor se le nombra loco.

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